miércoles, 10 de agosto de 2011

Adiós Emaná, adiós

En este post voy a despedirme (aunque él no lo lea) de un jugador que se va del Real Betis Balompié. Estoy hablando de Achille Emaná. Su marcha a Arabia para jugar en el Al-Hilal es ya oficial. En el año en el que más posibilidades tenía de quedarse acaba por terminar su contrato con el equipo que lo ha dado a conocer en España.

Parece ayer (y ya van 3 añazos) cuando la pantera de Yaoundé arribó en Sevilla procedente de un Toulouse en el que se sentía cómodo pero que truncaba sus esperanzas de triunfar en UEFA, y contemplaba al Betis como un lugar para un corto-medio plazo, acercarlo a los puestos más altos de la Liga y posteriormente buscar una oferta de un equipo de Champions. Y la pinta que tenían los verdiblancos era para ilusionarse: Mehmet Aurelio, Mark González, Nelson, Sergio García y el camerunés le daban un toque de gracia a un equipo que podía situarse entre los seis mejores de España. Pero, por sorpresa, pese a la temporada correcta de Achille (a su manera), la mejor plantilla del Betis desde el año de la Copa del Rey descendía (tras haberle ganado al Sevilla en el Pizjuán) y Emaná veía que su carrera podía acabarse.

Sabía lo bueno que era y por eso en el campo lo quería demostrar. Había días que parecía estar viendo a un jugador de Champions y en otros veías a un paleto jugando pachangas con sus amigos en el barrio. Pero Emaná no quería jugar en Segunda y, hasta ahí, se le podía dar créditos. Lo que le ha hecho irse por la puerta de atrás. El camerunés veía que los que el año pasado venían como estrellas para encumbrar al Betis y devolverlo a Europa se iban porque no querían estar en el infierno, pero, al contrario que Achille, ellos no habían pedido su traspaso. Emaná tuvo que conformarse con estar otro año más en Sevilla. Incluso rechazando ofertas de equipos como los que él quería, de Champions. La afición le recriminó su lucha constante por marcharse y él, siguió a lo suyo. Su marcha al Mundial (dejando al Betis en puestos de ascenso y ganándole al líder) entre aplausos hace que al final se hubiera ganado el cariño de los béticos.

La pronta eliminación de Camerún hizo que Emaná volviera a la pretemporada del Betis muy pronto. Otro año más no iba a soportar en el infierno, mostraba su semblante serio a finales de julio. Pero su carácter duro iba a chocar contra otro más duro aún: el de Pepe Mel. Amigo, maestro, compañero, entrenador... este hombre hizo que Emaná bajara sus humos (aunque no jugó el primer partido) pero luego vimos que con una condición: si el Betis subía y Emaná participaba en ese logro, el míster iba a dejarle ir si había una gran primera oferta. Este Emaná si era para quedárselo: comprometido con el equipo por su brazalete de capitán, demostrando su superioridad en el campo y divirtiéndose jugando al fútbol. El Real Betis Balompié volvió a Primera y Emaná tuvo mucho que ver en este ascenso.

Y Pepe Mel iba a cumplir su promesa, pero ahora resultaba que el camerunés le había cogido cariño al Betis y a los béticos, y no quería irse. Pero el Betis ya tenía la idea hecha y quería reforzar bien la plantilla. El problema fue poner de acuerdo a todas las partes. Al final el Al-Hilal lo consiguió y finalizó un ciclo de tres años en los que Emaná ha sido aplaudido y pitado por una afición como la del Betis a la que él quiere. Como bético, y aunque seas el jugador que más veces me ha hecho levantarme del asiento con tus logros y pifias, me despido de ti deseándote la mejor de las suertes. Adiós Achille, adiós.

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